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La bellesa es troba en els ulls del qui observa...

Tardor

nebula | 22 Setembre, 2007 19:47

... començant un nou cicle amb il·lusió, però tot i així estic confosa. No es tracta de pors; És com respirar a ple pulmó i sentir com s'endinsen dins tu unes petites partícules tòxiques que lentament et fan perdre el sentit. Un cansament rutinari prematur? Possiblement... 


La presència recent dels dies ennuvolats m'emboira. Tal volta el percentatge de tolerància oscil·li els mínims. O potser la barreja d'acovardiment i ànsies de superació em mantinguin suspesa en l'espai de la nostàlgia. Purament contradictori...


 
 Poc a poc el maletí va agafant cos i presència. Esperant amb tenacitat a que arribi el moment d'entrar al taller per poder dir: "Ha valgut la pena caminar perduda aquests darrers anys!"  
 
 
 Només espero que l'entrada a la nova estació no em provoqui migranyes innecessàries i nostàlgies amb oloreta a mar...


Procuraré ser forta.

per tu, per mi... de tu

nebula | 16 Setembre, 2007 01:19


 

El setembre dels nostres ulls
 arriba
 quan les delicades magranes
  deixen veure el ventre
de petites contes de rosari
i els dits tremolosos
dibuixen la remor
 d'una dolça mirada
amorosa

Yin · Yang

nebula | 13 Setembre, 2007 16:23

                                              El uno engendra dos cosas...             [Tao te king] 
    

 El significado original del ideograma chino que representa el "Yin" es el de "la ladera umbría de una colina". Representa la oscuridad y la pasividad, y se asocia con las cualidades de receptividad, flexibilidad, blandura y contracción. Se mueve hacia abajo y hacia adentro, y sus símbolos principales son la mujer, el agua y la tierra. "Yang" significa la solana o "ladera soleada de la colina", representa la luz y la actividad, se asocia con la resistencia, la dureza y la expansión, se mueve naturalmente hacia arriba y hacia fuera, y sus símbolos son el hombre, el fuego y el cielo. 
 


 El Yin y el Yang son fuerzas mutuamente dependientes, constantemente interactivas y potencialmente intercambiables. A pesar de su polaridad, ambas contienen en su interior la semilla embrionaria de la otra, como se ilustra en el conocido círculo Yin/Yang. El círculo en sí representa la Fuente Suprema, medio Yin y medio Yang, y en el interior de cada mitad crece un punto de la contraria. El límite entre las dos, en forma de "S", indica que sus fronteras nunca son fijas. Siempre que el constante crecer y menguar de las energías polares conduce a un exceso crítico de una u otra, ésta se transmuta espontáneamente en su opuesta. [...] 
 


 El Yin es más fuerte y abundante que en Yang, pero el Yang es más visible y activo. En el mundo hay más agua que fuego, por ejemplo, pero los fenómenos asociados con el fuego, como el relámpago, son más espectaculares y llaman más la atención. [...] La cosmología del Yin y el Yang se remonta a los brumosos orígenes de la civilización china, mucho antes de la época de Lao Tse. La referencia escrita más antigua aparece en el I Ching, redactado hacia el año 1250 a.C, donde podemos leer: "La incesante interacción del Cielo -Yang- y la Tierra -Yin- da forma a todas las cosas. La unión sexual del macho y la hembra da vida a todas las cosas". Así, la unión sexual del macho y la hembra se considera como la más esencial manifestación terrena de la gran danza cósmica del Yin y del Yang. 
  

 Un comentario en el Libro de las Mutaciones indica que la interacción del Ying y del Yang se denomina Tao, y el proceso generativo que de ella resulta se denomina "cambio". Por consiguiente, es posible hallar el Camino en la interacción del Yin y del Yang, en la unión de los opuestos, no en un extremo ni en el otro. En razón del incesante fluir del Yin y del Yang, el atributo primordial del Camino es el cambio constante, no el éxtasis. 
 


 En el Libro de las Mutaciones, el hexagrama que simboliza la unión sexual es el número 63, llamado "Culminación". Este hexagrama se compone del trigrama "agua/mujer/nubes" situado sobre el trigrama "fuego/hombre/luz". Esto no sólo sitúa el Yin sobre el Yang, sino que sugiere también la imagen de un caldero de agua suspendido sobre el fuego que llega lentamente al punto de ebullición. Se trata de la más fundamental alegoría taoísta para la unión sexual humana, pues simboliza concisamente las diferencias esenciales entre hombre y mujer en el acto sexual. A fin de durar el tiempo suficiente para hacer hervir ese caldero de agua, el hombre debe racionar su combustible y controlar cuidadosamente su fuego. Si quema su combustible con demasiada rapidez, el fuego se apaga prematuramente cuando el agua no pasa de tibia. Pero si conserva su fuego durante el tiempo necesario para hacer hervir el agua, entonces basta con la más pequeña llamita para mantenerla hirviendo durante mucho tiempo. 
 


 La "culminación" simboliza la relación fundamental entre en Yin y el Yang, y separa claramente el Tao del característico dualismo de la filosofía occidental. Según el Tao te king, cualquier fuerza, objeto o idea resulta incompleto y carente de significado sin una referencia a su opuesto básico: 
 


        Lo difícil y lo fácil se completan el uno al otro. 
       
Lo largo y lo corto se comparan uno con otro.
 
       
Lo alto y lo bajo se determinan el uno al otro.
 
 


  El bien carece de significado sin un mal que lo defina; la belleza es invisible si no puede contrastarse con la fealdad. En el pensamiento clásico occidental, los opuestos están divididos en dos campos mutuamente excluyentes, en los que sólo se concede el valor a lo bueno, lo bello y lo verdadero. Los aspectos malos, feos y falsos de la vida son deliberadamente reprimidos (aunque en vano) o descartados. El punto de vista taoísta consiste en reconocer y equilibrar las fuerzas opuestas que subyacen en todas las situaciones y fenómenos, pero sin hacerse ilusiones en cuanto a la "derrota" de ninguna fuerza cósmica, positiva o negativa. 
 


 La física de Newton, sello distintivo del pensamiento científico occidental hasta hace unos pocos decenios, percibe el universo como una dispersa colección de objetos estáticos no relacionados entre sí, cada uno de los cuales actúa siguiendo leyes absolutas de las que se deriva su valor. Los taoístas, por el contrario, ven el universo como un océano vivo de fuerzas móviles en un estado de flujo constante, como las olas del mar, donde todo está relacionado e interactúa con su propia cualidad opuesta, de la que depende para existir. 
 
 

  


 
 Reid, Daniel: "El Tao de la salud, el sexo y la larga vida". Urano: Barcelona, 1989.

 
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